domingo, 14 de julio de 2013

Noble capitulo 2



Noble
Sisi Rodríguez



 Capitulo 2.
Mi futuro marido.

 Después de que las amigas de la infanta se habían distanciado, esta se aferro mas a Agustina asiéndola casi indispensable y volviéndose más inestable emocionalmente, el miedo de quedarse sola obligo a Agustina a que durmiera en su cuarto, viajara con ella, estudiara con ella, comiera con ella y fuera la única que la acompañara en los eventos, y siendo tan consentida se le permitió todo eso, pero esto empeoro las cosas para Agustina, ya que no podía salir sin la infanta, ni conocer otras personas, o hablar con otra ella y tampoco debía contradecir lo que ella dijera, esto creo en Agustina un profundo terror que rosaba incluso con la paranoia y el cariño sincero. Lady Alejandra Legrand se había casado con el marqués de Lía y Arellanos sobrino del príncipe Rafael de Arellano  y  vivía en la  isla Hazu; no fue tan esplendorosa como la de los condes Beinhorn pero se casaron muy enamorados, Nicolás de Lía era una persona muy buena y con el suficiente carácter para imponerse ante Lady Alejandra, con respecto al gobernador estaba dichosos de poder haber logrado casar a su adorada hija con una familia de nobles Marqueses. Al principio las amigas se enviaban cartas o hablaban por teléfono a diario pero poco a poco las llamadas se hicieron cada vez más cortas y los mensajes mas demorados hasta olvidarse la amistad  y  Lady Camila de Beinhorn se había convertido en madre y condesa de Genovesa, pero a pesar de que era una ciudad vecina, la familia real realizaban muchos viajes diplomáticos, participada en muchas fiestas y eventos sociales asiéndola cada vez mas imposible de ubicar. Desde entonces los días transcurrían iguales despertar, bañarse, llamara a la criada para que la vistieran, desayunar, recibir a los  maestro, almorzar, recibir otros maestros, practicar piano o leer algo, cenar , volver a practicar piano o leer para luego ir a dormir cuando lo indicara la institutriz. Lo único que le emocionaba era su boda y la suerte que tenía y tendría con el guapo duque Gabriel, desde su compromiso enviaba le enviaba cartas con fotos  y a veces recibía algunas de él. Pero lo cierto era que entre más cartas recibía menos ganas tenia Gabriel de casarse, sus cartas solo reflejaban su manera de ser frívola, ególatra, infantil y caprichosa, lo que más asco le daba era que se aproximaban la celebración de pedida de mano y tenía que verla en persona.
El 23 de mayo se anuncio en los diarios la llegada del duque Gabriel Vidal y Belmonte al Distrito capital, el palacio estaba de cabezas con la celebración, la infanta paulina y Agustina se recorrían toda la ciudad buscando el vestido con el miriñaque más ancho y el busto bordado, los zapatos más altos, el tocado más hermoso, y un collar ala altura. El duque se retraso inesperadamente unos minutos  pero con completa solemnidad realizo el protocolo hablaron poco y el duque de Dumai. Intervino para iniciar una conversación en el que solo hablo la infanta paulina de si misma, esto aburrió más a Gabriel. De repente llego el momento del baile los novios iniciaron la pieza del vals vienes de una manera esplendida y natural, de un lado a otro los ojos se centraban en los jóvenes en un giro Gabriel ve una chica hermosa entre los comensales, la chica los miraba la pareja danzar de manera tímida, esos ojos penetro en el de manera hechizante, hizo sentir a Gabriel que estuviera solo en el salón.
Este estuvo siguiéndola con la mirada toda la noche, buscando esa sensación de silencio de aquella misteriosa chica, incluso la llego a hacerla enrojecida, bajo la cabeza y no volvió a verlo. Agustina se sintió extraña por aquellas miradas incluso se sintió ridícula de pensar tan mal de aquellas miradas, “no me está mirando a mi únicamente” se dijo a si misma, pero esto no solo lo pensó ella, sino la misma Paulina que noto el interés de Gabriel por su dama y lo ignoro subestimándola.
-         ¡Gabriel quieres acompañarme al jardín! Le pide el jardín
Gabriel voltea a ver de un lado a otro buscando aquellos ojos y como no vuelve a ver, acepta  acompañarla al jardín, esta sería una buena idea para tener un momento romántico y más solitario con Gabriel para conocerlo más.
-        ¿Cómo es genovesa? Le pregunta Infanta intentando acercársele a él.
-        Y muy común, usted ya lo conoce. Le responde muy indiferente
-        Paulina: ¿Qué estudia, usted?
-        Gabriel: estoy en la Armada Real.
-        Paulina: Debe ser muy difícil… le dice con una sonrisa.
-        Gabriel: si, si, si… un poco.
-        Paulina: Yo le pediré a mi padre que me deje seguir una carrera en universitaria
-        Gabriel: para que si te vas a casar, no te va a servir de nada un titulo
Paulina se acerco más a Gabriel, quería el soñado primer beso del que tanto había leído en las novelas, peino su cabello con los dedos muy nerviosa, cerró los ojos y acerco sus labios a los de el, Gabriel sabía lo que quería y también él cerró los ojos e intentando imaginar a la misteriosa chica del salón, pero las ventiscas heladas de inicios del invierno perturbaron sus recuerdos y  terminaron por empujarla a paulina bruscamente de su lado, el se limpio rápidamente los labios con la su manga del saco y se marcho asqueado, dejándola sola. Paulina sintió de inmediato el rechazo insoportable del que sería su amado esposo, no quiso volver hasta el salón y  fingir que nada había ocurrido, se escondió entre los arbusto, subió hasta el tercero, sin que nadie se diera cuenta, se encierra en su recamara, sin  prende ninguna luz, abre la canilla, y de nuevo, se recuesta en la bañera esperando que los chorros de agua le permitan olvidar lo que ocurrió, intentando engañarse. Diciéndose a sí misma
-        El si me quiere, el si me quiere, el si me quiere, el si me quiere……
El Duque ya no sabía qué hacer cada día que pasaba le pesada mas la cruz de sus compromiso, acepto hacer todo el recorrido por la capital, incluso acepto obligado por su padre, llevarla a cenar en el centro junto con su nana, donde quiere que fuera habían fotógrafos y periodistas que intentaban entrevistarlo el solo agachaba la cara y disimulaba su incomodidad. A diferencia de Paulina que gozaba de posar en las cámara entre más los retrataban más comprometido se sentía con ella y mas incomodo se sentía.
El duque decide no quedarse un día más, Paulina lo aturdía demasiado para quedarse más tiempo, amenazo a sus padres con ser grosero con ella si no lo dejaban irse.
-       Marques de Genovesa: ¡vete al carajo Gabriel, ya dimos nuestra palabra de casarte con esta muchachita y no me voy a echar a tras¡
-       Gabriel: tu diste tu palabra no la mía
-       Marques de Genovesa: así tenga que llevarte a punta de balazos al altar te casaras con la infanta María Paula
-        Gabriel: mejor mátame padre, prefiero eso a casarme con esa niña
-        Marques de Genovesa: entres suspiros ¡vete a Dumai de vuelta, yo te excusare con el señor príncipe, pero tu madre y yo no estaremos de nuevo para cubrirte y vete asiendo a la idea que tu serás el esposo de esa niña, quieras o no, está en juego el honor de esta familia, ¡entendiste!.
-       Gabriel: sí señor.
-       Marques de Genovesa: un desaire que le hagas a esa niña, lo pagaras con sangre, yo mismo entregare tu cabeza al príncipe.
 Marques de Genovesa excuso a su hijo inventando obligaciones y pendientes de suma urgentes y pronta presencia tendría que enviar a su hijo para la supervisión, mientras que pueda hacerse cargo por el mismo.  Mientras Gabriel espera a en el jardín su coche impaciente por escapar, se acerca la inoportuna infanta paulina con la cordialidad de despedirse pero esta vez acompañada de Agustina, Paulina estaba  muy sorprendidas por su partida esperaba que esta vez, el la conociera mejor y que tal vez naciera al menos una buena amistad.
-        Paulina: Buen día, señor.
-        Gabriel: Buen día, alteza. Respondió con su costumbre, abusiva indiferencia
-        Paulina: No me diga que se va tan pronto…
Ala levantar la cabeza para responderle a la petulante paulina con más indiferencia, vuelve a ver esos increíbles ojos. Sorprendido se inclina a las dos damas, buenos días vuelven a saludar con una exagerada amabilidad y reverencia, toma la mano de la infanta para besarlas con respeto.
-        Gabriel: ¿cómo se llama usted señorita? Sosteniendo la mano de la dama
-        Paulina: Ella ha… ella es mi dama de compañía Agustina
-        Gabriel: Que lindo nombre le; contesta mirándola a los ojos hipnotizado, agustina muy nerviosa aparta bruscamente su mano.
-        Paulina: Mi nombre también es bonito no lo cree señor
-        Gabriel: Ahhh si supongo que es por nacer el día de la santa Paula…
Discúlpenme ya llego mi coche !fue un placer conocerla Agustina!, ¡ Hasta pronto! Se levanta el sombrero en despedida, muy feliz de saber el nombre de su amada hechicera

Poco a poco vuelve todo a la normalidad, el príncipe Rafael anuncia un nuevo aumento de impuestos en un 20 % para los habitantes, esto genera disturbios en la ciudad de Rímini y Belmaña. La orden del Príncipe fue ejecutar a todos los disidentes, cómplices y sospechosos de la rebelión, Y así fue. Muchas familias de aquellas ciudades huían a pueblos aledaños o comarcas cercanas por miedo; muchas de esas familias aparecían masacradas en el camino, y aquellas comarcas que acogieron solidariamente a los desplazados atemorizados por su vida, terminaron sin sus tierras acusados de traidores ala patria.
Paulina inicio sus estudios de Abogacía en la universidad de Amurena, mientras se aproximan la fecha de la boda; su padre le permitió que se fuera pensando que así la tendría entretenida y lejos de él. Agustina seguía acompañándola como siempre a su sombra  junto con su nana Margarita. Se les ordeno a todos los estudiantes de abogacía no hablarle a la infanta si ella no se los pedía o cruzarse siquiera con ella, los pocos que podían hablarle tenían muy vigilado lo que contestaban y por lo general eran hijos de banqueros o políticos.
Una noche mientras hacia los deberes Paulina, escucho las risas de Agustina con una criada que le entregada una bandeja de bocadillos sonriendo le dije aquí tienes...  Agustina se acerco al escritorio para servirle su merienda, de repente se le desfiguro la cara a Paulina, Agustina sin darse cuenta levanta los libros del escritorio y sirve la merienda, Paulina llena de ira levanto el plato mas pequeño lo puso de costado y el mas pasado le rompe la cabeza de Agustina; Agustina aterrorizada cae al suelo aturdida con fuerte dolor.

-         Paulina (gritando): ¡¿De qué se reía con esa criada?!
-        Agustina le contestaba llorando con mucho dolor: ¡No, me reía de nada lo juro!
-        Paulina, (tira del cabello de Agustina, gritándole), ¡dime la verdad, estúpida!, ¡esa perra es tu amiga cierto!
-        Agustina ente llanto: ¡no se lo juro, su alteza no es mi amiga!
-        Paulina  (para de tirar,comienza a golpearle la cabeza contra el suelo, diciendo): !me vas a abandonar!
-        Agustina se levanta aturdida, la abraza y le contesta: jamás la abandonaría usted es mi amiga; ella le limpia la cara con su delantal y le dice: solo voy a escuchar  las historias del viejo en la playa.
-        Paulina: ¿Qué es, es? 
-        Agustina ayuda a levantar a la infanta y contesta: es un viajero, que cuenta historias maravillosas de sus viajes, junto con su hija en la playa robledo.
-        Paulina se sacude y dice: igual debiste decirme eres una ingrata y desconsiderada, ¡levanta este desorden rápido!

          Mientras intentaba dormir, paulina le quedo una ligera curiosidad de las historia, algo misterioso le decía, ve a la playa. Ella se levanto de su cama y fue al catre de Agustina  que quedaba al otro extremo de la habitación. La toco muy delicadamente y le dice
-levantarte y llévame donde la playa.

Noble capitulo 1

Noble
Sisi Rodríguez
  
Capitulo 1.

La fantasía es mejor.
“Siempre decían que yo vivía en un mundo de fantasía, y yo respondía que haría  de la realidad un sueño, pero ahora que tengo tanto sueño en el cuerpo, no sé si estoy despierta o dormida o si fantaseo o estoy en la realidad”.

Una tarde fría de otoño, como era costumbre en la villa miseria de Belén, la gente escurría el lodo que quedo de la lluvia pasada, las putas y las ratas se juntaban en un mismo sitio para buscar un cliente que se antojara, las esperanzas de sus vida era proporcionales al lo que se encontraban para llevarse a la boca y que las alimañas que deambulaban en la oscuridad no los picara, las enfermedades eran como la suerte “al que le toca, le toca” donde todo se olvida las ganas de vivir, un comida caliente, un sueño tranquilo y esperar de que los hijos encuentren una buena vida, no eras más que otro pobre que espera convertirse en un desperdicio mas, que no recogerá el camión de basura porque aquí no existe el servicio sanitario, pero si existe la miseria que hace a la gente fría, amargada, insensible y cruel. Allí se encontraba  atareada la mujer del artillero, de un lado, al otro con su enorme barriga  y sin saberlo a punto de dar a luz. La modista ya se había atrasado con sus pedidos, muy preocupaba enebro sus agujas y comenzó a coser. Entre puntada y puntada sentía dolor en el vientre, pero ella lo ignoro completamente, “necesito el dinero” se dijo así  misma; pero los dolores pasaron de ser  paulatino e incómodos, ella jadeaba y seguía punteando, a la hora comenzó a ser sucesivos  y  agudos. Al minuto se volvió más desgarrador, se levanto de la silla pero no pudo ponerse de pie, tumbada en el suelo mojada ya sabía que tenía que comenzar a pujar; se agarro los muslos para tener un punto de presión, respiro bocanadas de aire y polvo, y pujo fuertemente hasta expulsar al bebe. Esta mujer se lanzo al suelo rendida, mareada se puso de rodillas para buscar en la mesa sus tijeras y cortar el cordón que la unía a la criatura, la toco para ver si respiraba; era una niña flacucha, que no lloraba, pero si la seguía con sus ojos ámbar.la mujer fue hasta el patio y lleno un balde con agua, tomo al bebe que hasta ahora no soltaba ni un llanto y la hundió en el balde la bebe se retorcijaba aterrorizada. De repente llego la mujer del pedido.la mujer saca la cabeza de la bebe del agua y la dejado abandonada en un mesón, para atender a la puerta.
-       Buenas tardes. Vengo por las 2 faldas que me debe.
-       Lo siento. Señora Sofía no le he podido terminar sus faldas atiempo.
-       Pero como no me habéis terminado mi encargo, si te he pagado por a delatando.
-       Lo siento señora Sofía no me sentido muy bien estos días.
La señora nota pálida y enfermiza, ya no tenía barriga.
-       ¿ya nació vuestro hijo?
-       Si señora.
-       ¿y que ha sido?
-       Nació muerta. (le contesta  muy cortante la modista)
-       Lo lamento por usted y vuestro marido, pero necesitare my pronto mis faldas.
-       Descuide señora Sofía, en una semana le tendré su pedido listo.
La modista cierra la rápidamente puerta y la señora se marcha indignada, ella se recuesta entre una tela del suelo por unos minutos agotada y temblorosa como las cucarachas, cuando escucha el ruido de sus hijos en el portón como un fantasma, corrió a esconder la bebe adormecida en un canasto y la tapo con una manta. Los otros hijos le tocan de vuelta a la puerta, ella se levanta les abre como si nada muy erguida va así la cocina a servirles jugo de lima fresca para apaciguar el calor. Mientras toma su limonada uno de los niños nota que no hay barriga y pregunta.
-        ¿ya nació nuestro hermanito?
.A lo que responde la modista, con gran dulzura.
-        no niño, la cigüeña volvió a llevarse al hermanito.
Los niños asienten la cabeza entristecidos porque esta vez querían que se quedara.
Irónicamente, otra mujer estaba dando a luz esa misma tarde, muy lejos de villa Belén, con  los mejores médicos del principado, 2 matronas, las damas de honor que le sostenían brazos y piernas, un grupo de sirvientas que corrían de un lado a otro por los pasillos de un gran palacio con toallas, almohadones, mantas, aguas y demás. Esa mujer era la princesa Anelissa de Lancas que tenía toda la cara enrojecida de tanto pujar al heredero del principado de Turena, que proclamaban un heredero varón para seguir el linaje. Una hora después sonaron todas las campanas de principado una tras de otra; a gritos decían
-        “nació la infanta”, “es una niña”, “fue una mujer”.
Desde el momento en que nació le llovieron regalos de todas partes y fue aceptada por todos, menos por el hombre más importante que fue su padre desde que le dieron la noticia  de que fue no fue un varón le reclamo a su esposa,  de ello incluso amenazo con buscar otra mujer y matarla a ella para que ocupara su lugar. Los gritos del príncipe se escucharon por todo el palacio, el inútil de su sobrino o un militar de quinta le quitarían el trono por culpa de su mujer.
Al día siguiente la beba de Belén estaba muriendo de hambre, la modista no sabía qué hacer no quería darle pecho y comprometerse a cuidar un sexto hijo. Así que tomo a la bebe la metió en un cajón de verduras sobre ella puso una manta, metió  muchas flores,  volvió a taparla con otra manta y lo envió con su marido hasta el palacio de Ciel  como regalo para el infante,- lo que hagan de ella no es nuestro problema. El astillero se justificaba mientras llevaba ala centro de Bonfair. Será lo mejor para esta niña que crezca como criada o que muerta estará mejor que con nosotros en casa, “somos muchas bocas para alimentar, y los que quedamos estamos muriendo”. Cuando llego al palacio este estaba muy sereno le entrego el cajón al mayordomo que reside el cajón y rápidamente lo destapa para revisar que no sea nada peligroso, solo son flores pensó aparentemente y se  lo pasa a una criada -llévalo ala salón amarillo. El Mayordomo le agradece al hombre  por el regalo y le ordena que se retire. Este se apresura en irse rápidamente para no levantar sospechas y se retira para no volver más. En el palacio tenían una distribución para los regalos de la infanta los regalos lujosos de los millonarios, la corte y de la realeza vecina los organizaban en la habitación de la infanta pero los regalos del los campesinos  y demás ciudadanos eran destruidos para no enfermar ala Infanta, por ordenes de la princesa Anelissa.
Una de las mucamas entro para robarse algo para sus hijos, entro a escondidas en el salón amarillo destapa rápidamente todo lo que pudo y se lo guardo en el dobladillo de su falda y bolsillos, de repente destapa el extraño cajón y ve lo mismo que el mayordomo flores residen cortadas, pero lo sacude fuertemente para ver que hay en el fondo y escucha y llanto espantoso. La sirvienta deja caer del susto el cajón al suelo y grita.
-        ¡hay un bebe!, ¡es un bebe!-
Algunas criadas que escucharon el grito de la mucama corren a ver que pasa, se agachan y descubren que hay otro mantel sorprendidas, llaman al mayordomo que verifica lo que dicen las angustiadas sirvientas.
-        ¡por Dios santo tiene ustedes razón, es una recién nacida!-
El mayordomo toma el cajón y lleva a la habitación donde se encontraba el príncipe Rafael, este  estuvo encerrado todo un día, embriagándose sin parar y reprochándole a su mujer la inutilidad de sus entrañas y su estupidez. Este entre risas no entendió lo que le decía y tampoco le interesaba entenderlo, pero cuando menciono que era niña le ordena que la quemaran.- ¡si es una niña no sirve para nada!-
-        pero su alteza, discúlpeme, esta niña ha sido regalada ala pequeña infanta, esta bebe puede servir como menina de la pequeña  bien educada y sin cobrar...
-        ¡me tiene sin cuidado lo que hagáis con esa bastarda!, ¡largaos de aquí!, ¡idiota!
El mayordomo en un gesto nobleza, aprovecha la ebriedad del príncipe para saltarse su orden y lleva la niña ala recamara de la princesa Anelissa. Ella tenía un carácter más comprensivo que el príncipe, pero era completamente inútil al tomar decisiones que siempre tenía que tener la aprobación de alguien. La princesa ordeno que llevaran ala pequeña niña al convento de San Agustín.- si es un regalo para mi pequeña no lo rechazare, la pequeña será una menina ejemplar para mi hija. Él mayordomo asienta su cabeza en respeto y entrega la niña con una carta de especial recomendación.
Años después príncipe Rafael nunca perdió la esperanza de tener un hijo varón, mientras más lo intentaba mas despreciaba a su hija y su esposa que cada vez que se embarazaba sufría hemorragias y los abortaba o nacían tan débiles que morían alas horas. Sus amantes incluso parieron más hijos que la mismísima princesa, niños fuertes y vigorosos pero estos eran rechazados por ser ilegítimos y negados ante la iglesia al ser hijos del pecado carnal.la infanta creció con todos los mismos de la riqueza, pero eso no le quitaba desdichada, indeseable e ignorada, como un villero cualquiera en su corazón crecería el frío, insensibilidad y cruel; era  un pequeña delgada, delicada, enfermiza y pequeña como una muñeca, En honor a la infanta el arzobispo ordeno que se plantaran flores de  la pluma que embellecieran y florecieran con ella en cada una de sus primaveras.
-        ¡sublimitas eius María Paula Amelie Paz de Arellano, ego baptismo in nomine patris et filio et spiritus sanctus!
El pueblo festejo igual con alegría, gritando ¡viva la infanta paulina!...era tan pequeña la niña que había inspirado alegría y esperanza en sus tristezas; ella quizás aria un cambio a su mundo vacio y les daría voz a los olvidados de las afueras de Bonfair la ciudad más lujosa y hermosa de Amurena.
 Cuando la infanta festejo sus 10 años  le presentaron a su primer dama de compañía la niña de Belén, que había creció con el afecto de las monjas, fue bien educada y agraciada, le habían enseñado que la misión de Dios para ella en el mundo era de cuidar acompañar y ayudar a la princesa y ser su mejor amiga, pero la infanta y sus amigas, lady Alejandra y lady Camila. Lady Alejandra Legrand era la hija del gobernador de Bonfair una pequeña con carácter explosivo, mandona y muy arrogante de joven era muy controladora y sabia ya desde un principio que quería hacer con su vida casarse y tener hijos con un noble millonario. Y la más mayor era lady Camila Leblanc que a diferencia de ellas era tímida y callada, estuvo comprometida desde antes de nacer con el conde Beinhorn del distrito de Genovesa y a diferencia de ellas no estaba emocionada con un matrimonio sino que tenía miedo conocía muy bien a su prometido era abusivo y caprichoso con ella. Las chicas al conocer a Agustina la vieron mas como su diversión ilimitada para las aburridas tardes de verano, le hacía burlas, bromas, la golpeaba, incluso en la madrugada la hacia bañarse en la fuente casi congelada; incluso terminaban agotadas de hacerle tantas maldades que terminaban por encerraban en un armario y la abandonaban por horas, pobre Agustina creía  ciegamente en la misión que nombro la madre superiora, la infanta será su única amiga y por eso así todo lo que ella les pedía, por más de cinco años estuvo firme en su amor y lealtad.
Cuando cumplió 16 años se caso su primera amiga, la infortunada lady Camila, fue una boda espectacular en Canaán era la pareja más querida del distrito, toda la decoración fue de vidrio y cristal pulido reflejado por la luz tenue, la especialidad del lugar, todos parecían disfrutar la celebración menos Camila que parecía resignada a una vida al lado de Fiebrick Beinhorn, que mucho antes de la boda le exigió que cambiara su forma de ser para que llegara a tener su misma altura. Camila al no tener más opción, por miedo a la deshonra de un divorcio, imito el egoísmo, las ostentación y caprichos de Fiebrick hasta hacerlos muy propios; termino siendo una copia mas soberbia de la dinastía Beinhorn.
Cuando la infanta cumplió 18 años, se le anuncio que estaría comprometida con el archiduque Gabriel  Vidal y Belmonte del distrito de Dumai, la corte organizo una gran celebración por la unión de los dos grandes nobles, esto alegro mucho a la Infanta ya que sus damas estaban recién casadas, ella también quería tener una gran boda, alejarse por fin del principado y la corte. Gabriel y la infanta paulina se conocieron ya hacía mucho, ella recordaba muy borrosamente  los veranos en los jardines de Kirmizi, terminaba empapada, jugando con los pescados del lago, que aunque estuviera helada el agua no dejaba que Gabriel le ganara,  intentaba atrapar la carpa más grande. Las nobles familias vieron buena la decisión de que siguieran juntos, con su boda unirían dos territorios grandes unirían una gran nación, pactarían que después del gobierno del príncipe Rafael este le entregaría al hijo de la familia Vidal y Belmonte el poder del Amurena, pero en realidad, el príncipe Rafael planeaba usurpar los terrenos de Dumai para buscar y extraer petróleo, además expropiar las fabricas apicultoras de la región, y solo dejaría el poder al morir, dejando a la familia marquesa arruinada y sin beneficios alguno de este matrimonio.
Esta noticia despertó la curiosidad morbosa y la imaginación más cruel, antes de casarse   la Infanta Paulina quería conocer algo que los adultos asían de noche a puertas cerradas, y para esto quería utilizar a Agustina.
-        escucha bien Agustina, Esta noche lo que tienes que hacer es entrar en las cabellerizas, cuando este el criado limpiando, entras y te desnudas delante de él.
-        por favor, no me haga hacer esto su alteza. Le suplicaba llorando Agustina
-        ¡sí!, si lo vas a hacer si no quieres que me enoje.
-        por favor, no quiero hacerlo….le rogaba lloraba desconsolada Agustina.
-        si no lo haces te acusare de ladrona y terminaras en una celda sucia con prostitutas y asesinas; ¡y para de llorar que me aturdes!
Cuando dio la una de la madrugada, Agustina ya no podía huir, la infanta llevo a Agustina detrás de los arbustos y barrotes de madera. cuando el capataz abrió la puerta para entrar uno de los caballos. Salió Agustina, y se acerco lentamente a la puerta.
-        ¿quien esta hay? El capataz voltea rápidamente al escuchar los pasos.
-        ¿Buenas noches, señorita usted que necesita? Pregunta muy sorprendido de ver una dama, a esas horas.
Agustina no dice ni una palabra se acerca al capataz lentamente y se desnuda como le indico la infanta, el capataz sonríe al ver semejante espectáculo, tira todo lo que sostiene y se acerca a ella para darle nalgadas y manosearla a su antojo. Era como el juego del gato y el ratón para la voyerista, Agustina corría y el capataz intentaba tocarla, el capataz la toca y Agustina corría, de repente el capataz se cansa de jugar con la doncella y la toma con fuerza sin dejarla escapar , Agustina lo aruña en la cara pero esto lo único que ocasiona es la ira del capataz, lo último que ve la infanta antes de huir aterrorizada es a el capataz que termina por tirarla al suelo, recostarse sobre ella y Agustina intentando moverse sin resultado, el enardecido capataz la golpea, le sepárale las piernas y le tapa impidiendo que respirara. La infanta corre hasta el palacio aterrorizada, se encierra en su recamara no prende ninguna luz, abre la canilla, y se recuesta en la bañera esperando que los chorros de agua le permitan olvidar lo que ocurrió, intentando engañarse a sí misma. Diciéndose a sí misma
-        No es mi culpa, no es mi culpa, no es mi culpa... 

De ahí en adelante la joven infanta adopto a su criada como dama de honor incluso como su amiga, no se sabe si fue por culpa o por que nació verdadero cariño, pero a esto la princesa le quiso llamar amistad; nunca volvió a tocar el tema ni a recordarlo y si lo recordaría probablemente lo negaría hasta la muerte. Pero esto era un pecado que jamás lo olvidaría.