Noble
Sisi Rodríguez
Capitulo
1.
La
fantasía es mejor.
“Siempre decían que yo vivía en un mundo de
fantasía, y yo respondía que haría de la
realidad un sueño, pero ahora que tengo tanto sueño en el cuerpo, no sé si
estoy despierta o dormida o si fantaseo o estoy en la realidad”.
Una tarde fría de otoño, como era costumbre en
la villa miseria de Belén, la gente escurría el lodo que quedo de la lluvia
pasada, las putas y las ratas se juntaban en un mismo sitio para buscar un
cliente que se antojara, las esperanzas de sus vida era proporcionales al lo
que se encontraban para llevarse a la boca y que las alimañas que deambulaban
en la oscuridad no los picara, las enfermedades eran como la suerte “al que le
toca, le toca” donde todo se olvida las ganas de vivir, un comida caliente, un
sueño tranquilo y esperar de que los hijos encuentren una buena vida, no eras más
que otro pobre que espera convertirse en un desperdicio mas, que no recogerá el
camión de basura porque aquí no existe el servicio sanitario, pero si existe la
miseria que hace a la gente fría, amargada, insensible y cruel. Allí se
encontraba atareada la mujer del
artillero, de un lado, al otro con su enorme barriga y sin saberlo a punto de dar a luz. La
modista ya se había atrasado con sus pedidos, muy preocupaba enebro sus agujas
y comenzó a coser. Entre puntada y puntada sentía dolor en el vientre, pero
ella lo ignoro completamente, “necesito el dinero” se dijo así misma; pero los dolores pasaron de ser paulatino e incómodos, ella jadeaba y seguía
punteando, a la hora comenzó a ser sucesivos
y agudos. Al minuto se volvió más
desgarrador, se levanto de la silla pero no pudo ponerse de pie, tumbada en el
suelo mojada ya sabía que tenía que comenzar a pujar; se agarro los muslos para
tener un punto de presión, respiro bocanadas de aire y polvo, y pujo
fuertemente hasta expulsar al bebe. Esta mujer se lanzo al suelo rendida,
mareada se puso de rodillas para buscar en la mesa sus tijeras y cortar el
cordón que la unía a la criatura, la toco para ver si respiraba; era una niña
flacucha, que no lloraba, pero si la seguía con sus ojos ámbar.la mujer fue hasta
el patio y lleno un balde con agua, tomo al bebe que hasta ahora no soltaba ni
un llanto y la hundió en el balde la bebe se retorcijaba aterrorizada. De
repente llego la mujer del pedido.la mujer saca la cabeza de la bebe del agua y
la dejado abandonada en un mesón, para atender a la puerta.
- Buenas tardes. Vengo
por las 2 faldas que me debe.
- Lo siento. Señora Sofía
no le he podido terminar sus faldas atiempo.
- Pero como no me habéis
terminado mi encargo, si te he pagado por a delatando.
- Lo siento señora Sofía
no me sentido muy bien estos días.
La señora nota pálida y enfermiza, ya no
tenía barriga.
- ¿ya nació vuestro hijo?
- Si señora.
- ¿y que ha sido?
- Nació muerta. (le
contesta muy cortante la modista)
- Lo lamento por usted y
vuestro marido, pero necesitare my pronto mis faldas.
- Descuide señora Sofía,
en una semana le tendré su pedido listo.
La modista cierra la rápidamente puerta y la señora
se marcha indignada, ella se recuesta entre una tela del suelo por unos minutos
agotada y temblorosa como las cucarachas, cuando escucha el ruido de sus hijos
en el portón como un fantasma, corrió a esconder la bebe adormecida en un
canasto y la tapo con una manta. Los otros hijos le tocan de vuelta a la puerta,
ella se levanta les abre como si nada muy erguida va así la cocina a servirles jugo
de lima fresca para apaciguar el calor. Mientras toma su limonada uno de los
niños nota que no hay barriga y pregunta.
-
¿ya nació nuestro hermanito?
.A lo que responde la modista, con gran
dulzura.
-
no niño, la cigüeña volvió a llevarse al hermanito.
Los niños asienten la cabeza entristecidos porque
esta vez querían que se quedara.
Irónicamente, otra mujer estaba dando a luz
esa misma tarde, muy lejos de villa Belén, con los mejores médicos del principado, 2
matronas, las damas de honor que le sostenían brazos y piernas, un grupo de
sirvientas que corrían de un lado a otro por los pasillos de un gran palacio con
toallas, almohadones, mantas, aguas y demás. Esa mujer era la princesa Anelissa
de Lancas que tenía toda la cara enrojecida de tanto pujar al heredero del
principado de Turena, que proclamaban un heredero varón para seguir el linaje.
Una hora después sonaron todas las campanas de principado una tras de otra; a
gritos decían
-
“nació la infanta”, “es una niña”, “fue una mujer”.
Desde el momento en que nació le llovieron
regalos de todas partes y fue aceptada por todos, menos por el hombre más
importante que fue su padre desde que le dieron la noticia de que fue no fue un varón le reclamo a su
esposa, de ello incluso amenazo con
buscar otra mujer y matarla a ella para que ocupara su lugar. Los gritos del
príncipe se escucharon por todo el palacio, el inútil de su sobrino o un
militar de quinta le quitarían el trono por culpa de su mujer.
Al día siguiente la beba de Belén estaba
muriendo de hambre, la modista no sabía qué hacer no quería darle pecho y
comprometerse a cuidar un sexto hijo. Así que tomo a la bebe la metió en un
cajón de verduras sobre ella puso una manta, metió muchas flores, volvió a taparla con otra manta y lo envió
con su marido hasta el palacio de Ciel como regalo para el infante,- lo que hagan de ella no es nuestro problema.
El astillero se justificaba mientras llevaba ala centro de Bonfair. Será lo
mejor para esta niña que crezca como criada o que muerta estará mejor que con
nosotros en casa, “somos muchas bocas para
alimentar, y los que quedamos estamos muriendo”. Cuando llego al palacio
este estaba muy sereno le entrego el cajón al mayordomo que reside el cajón y rápidamente
lo destapa para revisar que no sea nada peligroso, solo son flores pensó
aparentemente y se lo pasa a una criada -llévalo ala salón amarillo. El Mayordomo
le agradece al hombre por el regalo y le
ordena que se retire. Este se apresura en irse rápidamente para no levantar
sospechas y se retira para no volver más. En el palacio tenían una distribución
para los regalos de la infanta los regalos lujosos de los millonarios, la corte
y de la realeza vecina los organizaban en la habitación de la infanta pero los
regalos del los campesinos y demás ciudadanos
eran destruidos para no enfermar ala Infanta, por ordenes de la princesa
Anelissa.
Una de las mucamas entro para robarse algo
para sus hijos, entro a escondidas en el salón amarillo destapa rápidamente
todo lo que pudo y se lo guardo en el dobladillo de su falda y bolsillos, de
repente destapa el extraño cajón y ve lo mismo que el mayordomo flores residen
cortadas, pero lo sacude fuertemente para ver que hay en el fondo y escucha y
llanto espantoso. La sirvienta deja caer del susto el cajón al suelo y grita.
-
¡hay un bebe!, ¡es un bebe!-
Algunas criadas que escucharon el grito de la
mucama corren a ver que pasa, se agachan y descubren que hay otro mantel
sorprendidas, llaman al mayordomo que verifica lo que dicen las angustiadas
sirvientas.
-
¡por Dios santo tiene ustedes razón, es una recién nacida!-
El mayordomo toma el cajón y lleva a la
habitación donde se encontraba el príncipe Rafael, este estuvo encerrado todo un día, embriagándose
sin parar y reprochándole a su mujer la inutilidad de sus entrañas y su
estupidez. Este entre risas no entendió lo que le decía y tampoco le interesaba
entenderlo, pero cuando menciono que era niña le ordena que la quemaran.- ¡si es una niña no sirve para nada!-
-
pero su alteza, discúlpeme, esta niña ha sido regalada ala pequeña
infanta, esta bebe puede servir como menina de la pequeña bien educada y sin cobrar...
-
¡me tiene sin cuidado lo que hagáis con esa bastarda!, ¡largaos de
aquí!, ¡idiota!
El mayordomo en un gesto nobleza, aprovecha
la ebriedad del príncipe para saltarse su orden y lleva la niña ala recamara de
la princesa Anelissa. Ella tenía un carácter más comprensivo que el príncipe,
pero era completamente inútil al tomar decisiones que siempre tenía que tener
la aprobación de alguien. La princesa ordeno que llevaran ala pequeña niña al
convento de San Agustín.- si es un regalo para mi pequeña no lo rechazare, la
pequeña será una menina ejemplar para mi hija. Él mayordomo asienta su cabeza
en respeto y entrega la niña con una carta de especial recomendación.
Años después príncipe Rafael nunca perdió la
esperanza de tener un hijo varón, mientras más lo intentaba mas despreciaba a
su hija y su esposa que cada vez que se embarazaba sufría hemorragias y los
abortaba o nacían tan débiles que morían alas horas. Sus amantes incluso
parieron más hijos que la mismísima princesa, niños fuertes y vigorosos pero estos
eran rechazados por ser ilegítimos y negados ante la iglesia al ser hijos del
pecado carnal.la infanta creció con todos los mismos de la riqueza, pero eso no
le quitaba desdichada, indeseable e ignorada, como un villero cualquiera en su
corazón crecería el frío, insensibilidad y cruel; era un pequeña delgada, delicada, enfermiza y
pequeña como una muñeca, En honor a la infanta el arzobispo ordeno que se
plantaran flores de la pluma que
embellecieran y florecieran con ella en cada una de sus primaveras.
-
¡sublimitas eius María Paula Amelie Paz de Arellano, ego baptismo in
nomine patris et filio et spiritus sanctus!
El pueblo festejo igual con alegría, gritando
¡viva la infanta paulina!...era tan pequeña la niña que había inspirado alegría
y esperanza en sus tristezas; ella quizás aria un cambio a su mundo vacio y les
daría voz a los olvidados de las afueras de Bonfair la ciudad más lujosa y
hermosa de Amurena.
Cuando
la infanta festejo sus 10 años le
presentaron a su primer dama de compañía la niña de Belén, que había creció con
el afecto de las monjas, fue bien educada y agraciada, le habían enseñado que
la misión de Dios para ella en el mundo era de cuidar acompañar y ayudar a la
princesa y ser su mejor amiga, pero la infanta y sus amigas, lady Alejandra y
lady Camila. Lady Alejandra Legrand era la hija del gobernador de Bonfair una
pequeña con carácter explosivo, mandona y muy arrogante de joven era muy
controladora y sabia ya desde un principio que quería hacer con su vida casarse
y tener hijos con un noble millonario. Y la más mayor era lady Camila Leblanc
que a diferencia de ellas era tímida y callada, estuvo comprometida desde antes
de nacer con el conde Beinhorn del distrito de Genovesa y a diferencia de ellas
no estaba emocionada con un matrimonio sino que tenía miedo conocía muy bien a
su prometido era abusivo y caprichoso con ella. Las chicas al conocer a
Agustina la vieron mas como su diversión ilimitada para las aburridas tardes de
verano, le hacía burlas, bromas, la golpeaba, incluso en la madrugada la hacia
bañarse en la fuente casi congelada; incluso terminaban agotadas de hacerle
tantas maldades que terminaban por encerraban en un armario y la abandonaban
por horas, pobre Agustina creía ciegamente en la misión que nombro la madre
superiora, la infanta será su única amiga y por eso así todo lo que ella les
pedía, por más de cinco años estuvo firme en su amor y lealtad.
Cuando cumplió 16 años se caso su primera
amiga, la infortunada lady Camila, fue una boda espectacular en Canaán era la
pareja más querida del distrito, toda la decoración fue de vidrio y cristal
pulido reflejado por la luz tenue, la especialidad del lugar, todos parecían
disfrutar la celebración menos Camila que parecía resignada a una vida al lado
de Fiebrick Beinhorn, que mucho antes de la boda le exigió que cambiara su
forma de ser para que llegara a tener su misma altura. Camila al no tener más
opción, por miedo a la deshonra de un divorcio, imito el egoísmo, las
ostentación y caprichos de Fiebrick hasta hacerlos muy propios; termino siendo una
copia mas soberbia de la dinastía Beinhorn.
Cuando la infanta cumplió 18 años, se le
anuncio que estaría comprometida con el archiduque Gabriel Vidal y Belmonte del distrito de Dumai, la
corte organizo una gran celebración por la unión de los dos grandes nobles,
esto alegro mucho a la Infanta ya que sus damas estaban recién casadas, ella
también quería tener una gran boda, alejarse por fin del principado y la corte.
Gabriel y la infanta paulina se conocieron ya hacía mucho, ella recordaba muy
borrosamente los veranos en los jardines
de Kirmizi, terminaba empapada, jugando con los pescados del lago, que aunque
estuviera helada el agua no dejaba que Gabriel le ganara, intentaba atrapar la carpa más grande. Las
nobles familias vieron buena la decisión de que siguieran juntos, con su boda
unirían dos territorios grandes unirían una gran nación, pactarían que después
del gobierno del príncipe Rafael este le entregaría al hijo de la familia Vidal
y Belmonte el poder del Amurena, pero en realidad, el príncipe Rafael planeaba
usurpar los terrenos de Dumai para buscar y extraer petróleo, además expropiar
las fabricas apicultoras de la región, y solo dejaría el poder al morir,
dejando a la familia marquesa arruinada y sin beneficios alguno de este
matrimonio.
Esta noticia despertó la curiosidad morbosa y
la imaginación más cruel, antes de casarse
la Infanta Paulina quería conocer algo que los adultos asían de noche a
puertas cerradas, y para esto quería utilizar a Agustina.
-
escucha bien Agustina, Esta noche lo que tienes que hacer es entrar en
las cabellerizas, cuando este el criado limpiando, entras y te desnudas delante
de él.
-
por favor, no me haga hacer esto su alteza. Le suplicaba llorando
Agustina
-
¡sí!, si lo vas a hacer si no quieres que me enoje.
-
por favor, no quiero hacerlo….le rogaba lloraba
desconsolada Agustina.
-
si no lo haces te acusare de ladrona y terminaras en una celda sucia con
prostitutas y asesinas; ¡y para de llorar que me aturdes!
Cuando dio la una de la madrugada, Agustina
ya no podía huir, la infanta llevo a Agustina detrás de los arbustos y barrotes
de madera. cuando el capataz abrió la puerta para entrar uno de los caballos.
Salió Agustina, y se acerco lentamente a la puerta.
-
¿quien esta hay? El capataz voltea rápidamente al escuchar los pasos.
-
¿Buenas noches, señorita usted que necesita? Pregunta muy sorprendido de
ver una dama, a esas horas.
Agustina no dice ni una palabra se acerca al
capataz lentamente y se desnuda como le indico la infanta, el capataz sonríe al
ver semejante espectáculo, tira todo lo que sostiene y se acerca a ella para
darle nalgadas y manosearla a su antojo. Era como el juego del gato y el ratón
para la voyerista, Agustina corría y el capataz intentaba tocarla, el capataz
la toca y Agustina corría, de repente el capataz se cansa de jugar con la
doncella y la toma con fuerza sin dejarla escapar , Agustina lo aruña en la
cara pero esto lo único que ocasiona es la ira del capataz, lo último que ve la
infanta antes de huir aterrorizada es a el capataz que termina por tirarla al
suelo, recostarse sobre ella y Agustina intentando moverse sin resultado, el
enardecido capataz la golpea, le sepárale las piernas y le tapa impidiendo que
respirara. La infanta corre hasta el palacio aterrorizada, se encierra en su
recamara no prende ninguna luz, abre la canilla, y se recuesta en la bañera
esperando que los chorros de agua le permitan olvidar lo que ocurrió,
intentando engañarse a sí misma. Diciéndose a sí misma
-
No es mi culpa, no es mi culpa, no es mi culpa...
De ahí en adelante la joven infanta adopto a
su criada como dama de honor incluso como su amiga, no se sabe si fue por culpa
o por que nació verdadero cariño, pero a esto la princesa le quiso llamar
amistad; nunca volvió a tocar el tema ni a recordarlo y si lo recordaría probablemente
lo negaría hasta la muerte. Pero esto era un pecado que jamás lo olvidaría.
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