domingo, 14 de julio de 2013

Noble capitulo 2



Noble
Sisi Rodríguez



 Capitulo 2.
Mi futuro marido.

 Después de que las amigas de la infanta se habían distanciado, esta se aferro mas a Agustina asiéndola casi indispensable y volviéndose más inestable emocionalmente, el miedo de quedarse sola obligo a Agustina a que durmiera en su cuarto, viajara con ella, estudiara con ella, comiera con ella y fuera la única que la acompañara en los eventos, y siendo tan consentida se le permitió todo eso, pero esto empeoro las cosas para Agustina, ya que no podía salir sin la infanta, ni conocer otras personas, o hablar con otra ella y tampoco debía contradecir lo que ella dijera, esto creo en Agustina un profundo terror que rosaba incluso con la paranoia y el cariño sincero. Lady Alejandra Legrand se había casado con el marqués de Lía y Arellanos sobrino del príncipe Rafael de Arellano  y  vivía en la  isla Hazu; no fue tan esplendorosa como la de los condes Beinhorn pero se casaron muy enamorados, Nicolás de Lía era una persona muy buena y con el suficiente carácter para imponerse ante Lady Alejandra, con respecto al gobernador estaba dichosos de poder haber logrado casar a su adorada hija con una familia de nobles Marqueses. Al principio las amigas se enviaban cartas o hablaban por teléfono a diario pero poco a poco las llamadas se hicieron cada vez más cortas y los mensajes mas demorados hasta olvidarse la amistad  y  Lady Camila de Beinhorn se había convertido en madre y condesa de Genovesa, pero a pesar de que era una ciudad vecina, la familia real realizaban muchos viajes diplomáticos, participada en muchas fiestas y eventos sociales asiéndola cada vez mas imposible de ubicar. Desde entonces los días transcurrían iguales despertar, bañarse, llamara a la criada para que la vistieran, desayunar, recibir a los  maestro, almorzar, recibir otros maestros, practicar piano o leer algo, cenar , volver a practicar piano o leer para luego ir a dormir cuando lo indicara la institutriz. Lo único que le emocionaba era su boda y la suerte que tenía y tendría con el guapo duque Gabriel, desde su compromiso enviaba le enviaba cartas con fotos  y a veces recibía algunas de él. Pero lo cierto era que entre más cartas recibía menos ganas tenia Gabriel de casarse, sus cartas solo reflejaban su manera de ser frívola, ególatra, infantil y caprichosa, lo que más asco le daba era que se aproximaban la celebración de pedida de mano y tenía que verla en persona.
El 23 de mayo se anuncio en los diarios la llegada del duque Gabriel Vidal y Belmonte al Distrito capital, el palacio estaba de cabezas con la celebración, la infanta paulina y Agustina se recorrían toda la ciudad buscando el vestido con el miriñaque más ancho y el busto bordado, los zapatos más altos, el tocado más hermoso, y un collar ala altura. El duque se retraso inesperadamente unos minutos  pero con completa solemnidad realizo el protocolo hablaron poco y el duque de Dumai. Intervino para iniciar una conversación en el que solo hablo la infanta paulina de si misma, esto aburrió más a Gabriel. De repente llego el momento del baile los novios iniciaron la pieza del vals vienes de una manera esplendida y natural, de un lado a otro los ojos se centraban en los jóvenes en un giro Gabriel ve una chica hermosa entre los comensales, la chica los miraba la pareja danzar de manera tímida, esos ojos penetro en el de manera hechizante, hizo sentir a Gabriel que estuviera solo en el salón.
Este estuvo siguiéndola con la mirada toda la noche, buscando esa sensación de silencio de aquella misteriosa chica, incluso la llego a hacerla enrojecida, bajo la cabeza y no volvió a verlo. Agustina se sintió extraña por aquellas miradas incluso se sintió ridícula de pensar tan mal de aquellas miradas, “no me está mirando a mi únicamente” se dijo a si misma, pero esto no solo lo pensó ella, sino la misma Paulina que noto el interés de Gabriel por su dama y lo ignoro subestimándola.
-         ¡Gabriel quieres acompañarme al jardín! Le pide el jardín
Gabriel voltea a ver de un lado a otro buscando aquellos ojos y como no vuelve a ver, acepta  acompañarla al jardín, esta sería una buena idea para tener un momento romántico y más solitario con Gabriel para conocerlo más.
-        ¿Cómo es genovesa? Le pregunta Infanta intentando acercársele a él.
-        Y muy común, usted ya lo conoce. Le responde muy indiferente
-        Paulina: ¿Qué estudia, usted?
-        Gabriel: estoy en la Armada Real.
-        Paulina: Debe ser muy difícil… le dice con una sonrisa.
-        Gabriel: si, si, si… un poco.
-        Paulina: Yo le pediré a mi padre que me deje seguir una carrera en universitaria
-        Gabriel: para que si te vas a casar, no te va a servir de nada un titulo
Paulina se acerco más a Gabriel, quería el soñado primer beso del que tanto había leído en las novelas, peino su cabello con los dedos muy nerviosa, cerró los ojos y acerco sus labios a los de el, Gabriel sabía lo que quería y también él cerró los ojos e intentando imaginar a la misteriosa chica del salón, pero las ventiscas heladas de inicios del invierno perturbaron sus recuerdos y  terminaron por empujarla a paulina bruscamente de su lado, el se limpio rápidamente los labios con la su manga del saco y se marcho asqueado, dejándola sola. Paulina sintió de inmediato el rechazo insoportable del que sería su amado esposo, no quiso volver hasta el salón y  fingir que nada había ocurrido, se escondió entre los arbusto, subió hasta el tercero, sin que nadie se diera cuenta, se encierra en su recamara, sin  prende ninguna luz, abre la canilla, y de nuevo, se recuesta en la bañera esperando que los chorros de agua le permitan olvidar lo que ocurrió, intentando engañarse. Diciéndose a sí misma
-        El si me quiere, el si me quiere, el si me quiere, el si me quiere……
El Duque ya no sabía qué hacer cada día que pasaba le pesada mas la cruz de sus compromiso, acepto hacer todo el recorrido por la capital, incluso acepto obligado por su padre, llevarla a cenar en el centro junto con su nana, donde quiere que fuera habían fotógrafos y periodistas que intentaban entrevistarlo el solo agachaba la cara y disimulaba su incomodidad. A diferencia de Paulina que gozaba de posar en las cámara entre más los retrataban más comprometido se sentía con ella y mas incomodo se sentía.
El duque decide no quedarse un día más, Paulina lo aturdía demasiado para quedarse más tiempo, amenazo a sus padres con ser grosero con ella si no lo dejaban irse.
-       Marques de Genovesa: ¡vete al carajo Gabriel, ya dimos nuestra palabra de casarte con esta muchachita y no me voy a echar a tras¡
-       Gabriel: tu diste tu palabra no la mía
-       Marques de Genovesa: así tenga que llevarte a punta de balazos al altar te casaras con la infanta María Paula
-        Gabriel: mejor mátame padre, prefiero eso a casarme con esa niña
-        Marques de Genovesa: entres suspiros ¡vete a Dumai de vuelta, yo te excusare con el señor príncipe, pero tu madre y yo no estaremos de nuevo para cubrirte y vete asiendo a la idea que tu serás el esposo de esa niña, quieras o no, está en juego el honor de esta familia, ¡entendiste!.
-       Gabriel: sí señor.
-       Marques de Genovesa: un desaire que le hagas a esa niña, lo pagaras con sangre, yo mismo entregare tu cabeza al príncipe.
 Marques de Genovesa excuso a su hijo inventando obligaciones y pendientes de suma urgentes y pronta presencia tendría que enviar a su hijo para la supervisión, mientras que pueda hacerse cargo por el mismo.  Mientras Gabriel espera a en el jardín su coche impaciente por escapar, se acerca la inoportuna infanta paulina con la cordialidad de despedirse pero esta vez acompañada de Agustina, Paulina estaba  muy sorprendidas por su partida esperaba que esta vez, el la conociera mejor y que tal vez naciera al menos una buena amistad.
-        Paulina: Buen día, señor.
-        Gabriel: Buen día, alteza. Respondió con su costumbre, abusiva indiferencia
-        Paulina: No me diga que se va tan pronto…
Ala levantar la cabeza para responderle a la petulante paulina con más indiferencia, vuelve a ver esos increíbles ojos. Sorprendido se inclina a las dos damas, buenos días vuelven a saludar con una exagerada amabilidad y reverencia, toma la mano de la infanta para besarlas con respeto.
-        Gabriel: ¿cómo se llama usted señorita? Sosteniendo la mano de la dama
-        Paulina: Ella ha… ella es mi dama de compañía Agustina
-        Gabriel: Que lindo nombre le; contesta mirándola a los ojos hipnotizado, agustina muy nerviosa aparta bruscamente su mano.
-        Paulina: Mi nombre también es bonito no lo cree señor
-        Gabriel: Ahhh si supongo que es por nacer el día de la santa Paula…
Discúlpenme ya llego mi coche !fue un placer conocerla Agustina!, ¡ Hasta pronto! Se levanta el sombrero en despedida, muy feliz de saber el nombre de su amada hechicera

Poco a poco vuelve todo a la normalidad, el príncipe Rafael anuncia un nuevo aumento de impuestos en un 20 % para los habitantes, esto genera disturbios en la ciudad de Rímini y Belmaña. La orden del Príncipe fue ejecutar a todos los disidentes, cómplices y sospechosos de la rebelión, Y así fue. Muchas familias de aquellas ciudades huían a pueblos aledaños o comarcas cercanas por miedo; muchas de esas familias aparecían masacradas en el camino, y aquellas comarcas que acogieron solidariamente a los desplazados atemorizados por su vida, terminaron sin sus tierras acusados de traidores ala patria.
Paulina inicio sus estudios de Abogacía en la universidad de Amurena, mientras se aproximan la fecha de la boda; su padre le permitió que se fuera pensando que así la tendría entretenida y lejos de él. Agustina seguía acompañándola como siempre a su sombra  junto con su nana Margarita. Se les ordeno a todos los estudiantes de abogacía no hablarle a la infanta si ella no se los pedía o cruzarse siquiera con ella, los pocos que podían hablarle tenían muy vigilado lo que contestaban y por lo general eran hijos de banqueros o políticos.
Una noche mientras hacia los deberes Paulina, escucho las risas de Agustina con una criada que le entregada una bandeja de bocadillos sonriendo le dije aquí tienes...  Agustina se acerco al escritorio para servirle su merienda, de repente se le desfiguro la cara a Paulina, Agustina sin darse cuenta levanta los libros del escritorio y sirve la merienda, Paulina llena de ira levanto el plato mas pequeño lo puso de costado y el mas pasado le rompe la cabeza de Agustina; Agustina aterrorizada cae al suelo aturdida con fuerte dolor.

-         Paulina (gritando): ¡¿De qué se reía con esa criada?!
-        Agustina le contestaba llorando con mucho dolor: ¡No, me reía de nada lo juro!
-        Paulina, (tira del cabello de Agustina, gritándole), ¡dime la verdad, estúpida!, ¡esa perra es tu amiga cierto!
-        Agustina ente llanto: ¡no se lo juro, su alteza no es mi amiga!
-        Paulina  (para de tirar,comienza a golpearle la cabeza contra el suelo, diciendo): !me vas a abandonar!
-        Agustina se levanta aturdida, la abraza y le contesta: jamás la abandonaría usted es mi amiga; ella le limpia la cara con su delantal y le dice: solo voy a escuchar  las historias del viejo en la playa.
-        Paulina: ¿Qué es, es? 
-        Agustina ayuda a levantar a la infanta y contesta: es un viajero, que cuenta historias maravillosas de sus viajes, junto con su hija en la playa robledo.
-        Paulina se sacude y dice: igual debiste decirme eres una ingrata y desconsiderada, ¡levanta este desorden rápido!

          Mientras intentaba dormir, paulina le quedo una ligera curiosidad de las historia, algo misterioso le decía, ve a la playa. Ella se levanto de su cama y fue al catre de Agustina  que quedaba al otro extremo de la habitación. La toco muy delicadamente y le dice
-levantarte y llévame donde la playa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario